Sobre mí

Que quieras saber más sobre mí, dice mucho de ti:

  • Eres consciente de que quieres lo mejor para ti, quieres aprender a cuidarte mejor y por eso buscas cómo conocerte profundamente.
  • Algo en tu interior te dice que sí, que es por aquí, y tú quieres aprender a escuchar esa intuición. Y necesitas asegurarte de que yo soy la persona adecuada para acompañarte.
  • Sin duda, has reconocido a las 4 mujeres que te habitan y quieres conectar con ellas, porque se sienten bien.
  • Ya has probado muchas terapias diferentes, pero por ahora, no has encontrado la pieza del puzzle que te falta.

Seguramente, eres una mujer que se siente:

  • Demasiado emocional y quieres conectar con tu yo más pragmático y estratégico, tener más clara tu mente, más motivada y decidida
  • O demasiado mental y necesitas poder ser más flexible en muchas áreas de tu vida, conectar de nuevo con el disfrute y la intuición, soltar exigencia y culpa.
  • O demasiado cansada… y harta de vivir cansada y mendigando momentos de descanso y quieres ya recuperar tu vitalidad y alegría de vivir
  • O que no estás aprovechando tus talentos como sientes que podrías y no sabes cómo conectar con ellos.
  • O quizás sientes demasiado dolor cada mes cuando menstrúas, y no eres capaz de conectar con la fuerza para lanzarte en ese proyecto que deseas realizar.

I was there.

Yo fui todas esas mujeres que sentían que siempre faltaba algo. Y la inteligencia cíclica fue esa pieza del puzzle de la que te hablaba antes. Para mí, fue la clave de todo. Fue la solución.

Y si quieres seguir leyendo, te invito a que te prepares tu bebida favorita, porque aquí te cuento casi toda mi vida y especialmente, cómo fui llegando hasta aquí y me convertí en la mujer que soy ahora.

Gracias.

Elena

Elena Lodos Valdivielso e Inteligencia Cíclica

Una vez, una gran eminencia de la medicina china de la isla La Reunión (isla tropical del Océano Índico) decretó, por allá por el 2006, que yo era frágil. No me lo comunicó directamente, se lo dijo a mi pareja. Quizás pensó que no sabría gestionar esa información… “lógico”, teniendo en cuenta mi “fragilidad”. Le pidió que me cuidara bien.

En aquel momento, yo era ingeniera de la construcción: hacía cálculos, controlaba procesos constructivos en las obras, organizaba proyectos, detectaba los errores y posibles problemas y aportaba soluciones a los constructores y obreros. Vivía a más de 10000 km y 24h de viaje de mi familia, con la que crecí en Gran Canaria. Había estudiado en Alemania y Francia, sola, desde los 18 años. mmmmmmm ¿Hola?

Elena Lodos

Me educaron en que yo podía hacer cualquier cosa. Crecí como hija del feminismo de la igualdad: “Hija mía, tú, como mínimo, igual que un hombre: estudia, viaja, trabaja en lo que quieras, ve a por tus sueños y sé feliz.”

Ellas, en su época, no pudieron hacer lo que querían. Y lucharon para conseguir que sus hijas, nosotras, sí pudiéramos.

Yo estaba a años luz de pensar que alguien me tenía que cuidar. Pero esa fue la sentencia que hizo tambalearse toda mi base. A partir de ahí empezó a nublarse poco a poco mi mundo: dejé de saber quién era, lo que quería, qué era capaz de hacer ni para qué… aunque no fui demasiado consciente…
Y mi trabajó empezó a estresarme: horarios muy largos e intensos, mucha presión como mujer en la obra (en la que básicamente tenía credibilidad si iba acompañada de otro hombre o si gritaba y me enfadaba como ellos en las reuniones), un trabajo muy marcado por normas estrictas, poco espacio para la innovación (sobretodo la medioambiental, que era la que me gustaba) todo muy lineal, muy ‘día de la marmota’.

“Compórtate como un hombre, sigue el ritmo” era el mensaje. “Pero no te olvides de que eres diferente, y frágil, el sexo débil” of course…

Dejé ese trabajo, claro, mi salud se resintió.

Por otras razones, dejamos la isla y nos volvimos a Europa. Estudié naturopatía, quería aprender a autorregularme y mantenerme sana y fuerte de manera natural. Primer paso en mi transformación, en mi camino de autoconocimiento y autocuidado.

Y me sucedió la maternidad.

Fue deseada ¿eh?… pero fue la siguiente experiencia vital que me dejó descolocada, en un mundo en el que como mujer y naturópata, “debía” cuidar (se esperaba que cuidara) a mis hijos de manera natural y respetuosa, y también como mujer moderna “debía” seguir (se esperaba que siguiera) trabajando y mostrándole al mundo que podía con todo, que era perfecta. Yo quería no tener que elegir… imposible.

Elegí maternar. A jornada completa. Sentía que era más importante estar presente para mis hijos y educar con el enfoque de parentalidad positiva : Apego seguro para potenciar personas adultas llenas de autoestima y seguridad.

Decepcioné a muchas personas al meterme en el papel de la mujer madre, también a mí misma. Estaba yendo en contra de mis propios principios, de la educación recibida: “Sé independiente, hija”. Y a la vez estaba cumpliendo con otros mandatos: “La mujer en casa, cuidando a los niños”.

Yo quería las dos cosas. Imposible.

Las mujeres no lo tenemos fácil. Hagamos lo que hagamos, siempre hay alguien ahí para señalarnos con el dedo, para criticar nuestras elecciones, para encajonarnos con una etiqueta.
Y para gestionar esta presión… nos empeñamos en encajar, luchamos por poder con todo, nos ponemos un alto nivel de exigencia, mucha intensidad y lo conseguimos… con mucho sufrimiento, mucha rabia y poco disfrute, aunque un alto reconocimiento social…

O… nos ponemos en modo automático, dejamos de pensar y tomar decisiones, aceptamos lo que venga, cumplimos con nuestros “deberes” y ya.

Y por eso estamos siempre AGOTADAS ¿cómo va a haber energía en vidas así???

Así descubrí el paradigma de la ciclicidad:

Era verano y estábamos en Francia, cerquita de la frontera, en casa de mi suegro.

Me levanté con un dolor de pecho bastante importante: los pezones hipersensibles, bultos en la mama… y lo que más me asustó: me salía una especie de calostro del pezón.

Yo llevaba ya un par de años sin dar teta, así que te imaginarás mi cara al ver que volvía a salir algo…  

Cogí el coche y me fui pitando (yas! Acabo de entender el significado de esta expresión… jajaja) al primer centro de salud después de la frontera.

Me puse a explicarles, no pude aguantarme las lágrimas del miedo que sentía, me era difícil expresarme, y a la vez, no quería pasar por una histérica (fíjate hasta dónde llega nuestra actitud ante un problema de nuestro cuerpo).

Me palparon, me hicieron una mamografía y no sé cuántas cosas más… y al cabo de un rato vino una doctora que me dijo: “No te asustes, el cáncer no suele doler. En la mamografía no vemos nada grave. Debe de ser sólo un síndrome premenstrual”.

Repito y pongo en negrita: “Debe de ser sólo un síndrome premenstrual”

Me quedé bastante fliping… ¿SOLO? ¿en serio? ¿Cómo puede ser que esto suceda y yo no sepa ni lo que es un síndrome premenstrual? y que SOLO sea eso, con el dolor que implicaba?

Yo había estudiado naturopatía y no habíamos hecho un énfasis como se merece en los procesos hormonales femeninos… me indigné muchísimo. 

Y esa indignación me llevó a estudiar y estudiar y estudiar… hasta que dí con esta teoría de las 4 mujeres arquetípicas que nos habitan y que para mí, fueron la pieza del puzzle que me faltaba para conocerme y aceptarme real.

 

 

 

Ahora soy psicóloga promotora de igualdad y de parentalidad positiva. También soy conocedora de los ritmos cíclicos de la mujer y promotora de la salud natural.

Fui hombre en cuerpo de mujer; fui mujer en el estereotipo más clásico; fui superwoman en todos los sentidos. Estaba agotada.

Ahora sé quien soy y hacia dónde voy. Ahora vivo con energía, motivación y disfrutando de mi vida. Ahora comprendo mi cuerpo y sus mensajes.

Ahora sé que puedo vivir con bienestar en esta sociedad lineal, si respeto y honro mi ciclicidad, sin estrés, sin dolor.

 

 

 

Mi superpoder, nuestro superpoder es este equilibrio dinámico que alterna los momentos de rendimiento máximo con los de descanso, los de acción y los de reflexión, los de vida social y los de autocuidado…

Y me dedico a mí, y esa dedicación me lleva a acompañar a mujeres que se sientan o se hayan sentido como yo.

Mujeres que ya no quieran seguir en piloto automático, que intuyan que hay algo más y quieran ir a por ello.

 

Mujeres cansadas de estar cansadas, que quieran conectar con su energía, vitalidad, motivación y entusiasmo por vivir.

¿Quieres tú? ¿Eres una de ellas?

+ 10 AÑOS

DE EXPERIENCIA

HORARIO

FLEXIBLE

PSICOLOGÍA

Y NATUROPATÍA